En la siguiente actividad podrás conocer el vocabulario básico (nivel A1) de los muebles de la casa. Puedes primero mirar las palabras y luego jugar para ver que ya lo has aprendido.

Puedes ir a la actividad pinchando aquí.

Volvemos por aquí con un nuevo vídeo, en esta ocasión sobre “expresiones coloquiales” con alimentos. Esta vez, ya que hacía un día fantástico, decidimos salir al exterior para grabar. Desde aquí mi agradecimiento al Hotel Les Monges Palace de Alicante por permitirnos grabar desde su fantástica terraza.
Hace unas semanas, hablábamos en este blog sobre expresiones coloquiales con nombres propios. En el vídeo de hoy presento 14 expresiones coloquiales que utilizan alimentos para su construcción:

#1 Estar como un queso.
#2 Ponerse rojo como un tomate
#3 Dar calabazas a alguien
#4 Mandar a alguien a freír churros o espárragos
#5 Ser más bueno/-a que el pan
#6 Ser un melón
#7 Ser la pera
#8 Ser pan comido
#9 Ser del año de la pera
#10 Tener mala uva o mala leche
#11 Me importa un pimiento
#12 Sacarle a alguien las castañas del fuego
#13 Comerse el coco
#14 Ser la media naranja

Espero que os guste esta entrada y este vídeo. Podéis añadir en comentarios más expresiones con alimentos que conozcáis. Os invito a pulsar en “Me gusta” y a compartir esta entrada en vuestras redes sociales. Recordad que es posible reservar clases particulares online conmigo, solo tenéis que ir a la sección de “Contacto” en esta misma web.

Sé que es difícil hablar español con fluidez. Y no es ningún secreto que los españoles hablamos muy rápido. De hecho, se dice que el español es, después del japonés, la lengua hablada más deprisa del mundo.

En el siguiente vídeo explico por qué los hispanohablantes hablamos con tanta velocidad. Uno de los “secretos” es que pronunciamos muchísimas palabras de manera continua, unidas unas a otras, según ciertas reglas.

El fenómeno más importante para comprender esto es la sinéresis, es decir, la pronunciación como una sola sílaba de dos vocales consecutivas. Este fenómeno es especialmente evidente entre palabras, cuando una de ellas acaba en vocal y la siguiente también empieza en vocal.

Además, si esas dos vocales son iguales, ambas quedan reducidas a una única vocal. Es como si entre ellas hubiera solo una consonante y una apóstrofe (‘). Ya sabéis que este signo ortográfico en español no existe, pero sí que se pronuncia.

Si este vídeo os parece interesante, no olvidéis darle a “Me gusta”. También podéis suscribiros a mi canal de Youtube y así tener información actualizada de los nuevos vídeos que vaya subiendo.

 

En la anterior entrada compartíamos un vídeo donde se explicaban las diferentes estructuras que, mediante un verbo en subjuntivo, expresan deseo. Podéis volver a ver el vídeo para recordarlas y luego volver aquí para hacer algunas actividades con las que podréis ponerlo en práctica.

Une las parejas: ¿Cómo reaccionarías ante la situación de cada imagen?


Enlace a la actividad: https://learningapps.org/watch?v=pnkowu3y217

Completa el texto (elige los verbos a la derecha)

Enlace a la actividad: https://learningapps.org/view4166004

Haz clic en la imagen para ir a una divertida actividad de comprensión de audio con la canción de Juan Luis Guerra Ojalá que llueva café.

expresar deseos

Hace pocas semanas presentaba aquí un material al que yo llamo «El mapa del Subjuntivo». En ese esquema, trataba de hacer más claro el camino a los estudiantes que quieren aprender a toda costa qué significa el subjuntivo en español. La idea principal de aquella entrada era que el subjuntivo no significa nada por sí mismo, sino que es un modo que depende de otras palabras para poder utilizarse. En la entrada de hoy vamos a ver cómo podemos utilizar el subjuntivo para expresar deseos.

http://www.dandelion-europe.eu/image_temp/858X1920_2a3d0912ec2465521b06b14633c8cfac.png

Por supuesto, existen otras maneras de expresar deseos en español, como por ejemplo «Quiero ser millonario», pero en este caso el deseo viene dado por el verbo querer, que como veremos en futuras entradas necesita de un verbo en infinitivo o en subjuntivo, según el caso. Pero esto es un tema para una entrada independiente. Hoy vamos a estudiar aquellos casos en los que expresamos deseos solo con un verbo, y ese verbo está en subjuntivo.

Como explicaba en «El mapa del Subjuntivo», el modo subjuntivo NUNCA es un verbo independiente. Es decir, que necesita de otras palabras para poder aparecer. En este caso, para expresar deseos, en español existen principalmente 3 estructuras:

Ojalá + subjuntivo

Que + subjuntivo

Así + subjuntivo

Estas tres palabras, junto con el verbo en subjuntivo, significan distintos tipos de deseos en español. La primera, ojalá, sirve para expresar cualquier tipo de deseo. La segunda, que, solo se utiliza en frases hechas que ya existen en la lengua, como «¡Que aproveche!». La tercera, así, se emplea para maldecir, para desear cosas negativas.

Estas tres estructuras, con varios ejemplos y otras cosas, las explico de manera más desarrollada en el siguiente vídeo. En él os invito a que, entre todos, formemos un corpus de expresiones de deseo con que, ya que esta estructura no permite crear deseos nuevos, sino que ya existe un extenso repertorio que usamos de manera normal los hablantes de español según la situación. Podéis escribir en los Comentarios aquellas expresiones que conozcáis o que os parezcan importantes.

Si esta entrada os ha parecido interesante, os invito a que pinchéis en “Me gusta” y a que la compartáis en vuestras redes sociales. Dentro de unos días volveremos a este tema con algunas actividades que nos permitan ponerlas en práctica.

Hoy traigo un nuevo vídeo de mi canal de Yotube. En esta ocasión hablo de uno de los casos más frecuentes en español para mostrar la impersonalidad, que es la de decir un verbo en 3ª persona de plural, sin sujeto explícito. Este procedimiento se utiliza en dos ocasiones: cuando el sujeto de la acción es un colectivo, una organización o una empresa, y cuando no queremos decir quién ha realizado la acción, sobre todo con verbos como decir, contar, explicar, etcétera.

La impersonalidad es una cuestión muy productiva en español y a nuestros estudiantes a veces le cuesta comprenderla, ya que solo algunas lenguas latinas utilizan de manera habitual este tipo de estructuras. En próximos vídeos hablaré de otras estructuras impersonales, como los verbos de clima, el verbo haber, algunas frases con se… hoy trato una de las más simples, fácil de comparar con las existentes en otras lenguas de nuestro entorno, como el francés (on…), el inglés (they…) o el alemán (Man…).

Espero que os guste. No os olvidéis de darle a “Me gusta” en esta entrada y compartirla en vuestras redes sociales. Cuando veáis el vídeo, podéis suscribiros en Youtube para que se os avise cuando publique vídeos nuevos.

Es evidente que una de las principales trabas con las que se encuentran los estudiantes de español, o de cualquier otra lengua, es la dificultad de hacerse con reglas inmutables y seguras. Los profesores nos esforzamos por sintetizar y sistematizar la gramática y el vocabulario, pero constantemente surgen aquí y allá las impertinentes excepciones. Para ellos resulta desalentador.
Por otro lado, es muy habitual que aconsejemos a nuestros alumnos que acudan a fuentes primarias de información, que lean, vean la televisión. Y ahí el panorama es desolador para ellos: errores, coloquialismos, préstamos, neologismos… Sienten que casi nada de lo que han aprendido les sirve. Aprovecho para denunciar el tremendo desdén que la mayoría de los comunicadores españoles muestran no solo hacia nuestra propia lengua, sino hacia las demás, afirmando casi con orgullo cosas como que “el inglés no es lo suyo”, cuando eso debería ser motivo de vergüenza.
Sin embargo, creo que en gran parte la culpa la tenemos los propios profesores. Me explico. No es nada extraño que, en nuestro afán por hacer las cosas algo más asequibles, caigamos en el error de simplificar. Lo hacemos con frecuencia cuando damos ejemplos que escapan de nuestra “explicación ideal” y entonces nos resulta muy cómodo y fácil recurrir a la consabida expresión de «eso es una excepción».
Que hay excepciones, por supuesto que las hay, pero quizá si damos con una manera diferente de explicar algo, su número se vea reducido al nivel de anécdota. Además, no hay que confundir excepcionalidad con irregularidad. Como profesionales de la enseñanza de la lengua, uno de nuestros primeros deberes tendría que ser el trabajar cada día nuestro amor hacia la misma lengua. ¿Cómo? Conociéndola mejor, estudiándola, reflexionando sobre ella y sobre sus mecanismos.
Dejo de teorizar y pongo un ejemplo. En la inmensa mayoría de manuales de español se dice que el verbo ser se utiliza para características que no cambian, mientras que el verbo estar es para características temporales. Esta es la típica explicación que lo que hace es tratar de describir un fenómeno a la luz de la frecuencia de su uso. Sin embargo, esta explicación hace aguas por muchos flancos. Además, no refleja exactamente la realidad de lo que se comunica. Por ejemplo, en la frase «Esa chica es joven», la característica de “joven” es evidentemente algo que sí cambiará, que no es inmutable; en la frase «Mi abuelo está muerto», la característica de “muerto” no es temporal, mal que me pese. Después de muchos años, llegué a la conclusión de que las características que decimos con el verbo ser son aquellas que sirven para hacerse una representación mental del sujeto, mientras que aquellas que decimos con estar son fruto de un accidente, consecuencia de una acción explícita o implícita. Volviendo al ejemplo, si digo «Justin Bieber es joven» es porque en el esquema mental que me sirve para saber de quién hablo, “joven” es una característica de Justin Bieber, aunque sepa que dentro de unos años ya no lo será; si digo “Mi abuelo está muerto”, es porque se trata del resultado de “morirse”.
Con ejemplo trato de explicar uno de mis cambios en mi manera de explicar un fenómeno gramatical. Quizá no todos tengan explicaciones tan sencillas (por cierto, desde que lo explico de este modo, mis alumnos tienen muchos menos problemas con el par ser/estar). El caso del origen de las irregularidades verbales sería un ejemplo de fenómeno que es innecesario explicar a nuestros alumnos, además de ser difícil de hacer sin conocimientos de gramática histórica. Sin embargo, es sencillo presentarlo en forma de esquema. Si en lugar de mostrar con cuentagotas ejemplos de verbos irregulares en presente les presentamos una sistematización de las irregularidades que sufren (que no son más de 8), se darán cuenta de que dentro del aparente caos de la lengua española hay cierto orden. Además, siempre podemos recurrir a echarle la culpa al latín.


Por otro lado, creo que algo que sería de gran ayuda para los alumnos es un cambio de nuestra actitud. Si en lugar de hablar de “excepciones” hablamos de “peculiaridades”, los fenómenos complejos adquieren otra tonalidad menos agresiva. No es lo mismo decir que el masculino es con “-o” y el femenino es con “-a” excepto… que decir que «normalmente los nombres que acaban en -o son masculinos y los que acaban en -a son femeninos; sin embargo, la lengua es tan rica que algunas palabras funcionan de otro modo, pero habrá otros elementos que nos digan cuál es el género de la palabra». Quizá les mentimos un poco, pero es una manera más amable de enfrentarnos a este “problema” pasajero.
En conclusión, creo que deberíamos todos esforzarnos (y colaborar) en crear un corpus didáctico que no trate a nuestros alumnos de manera condescendiente, que confíe en su capacidad de comprensión. Debemos poner coto a las explicaciones plagadas de excepciones y buscar la manera de iluminar algo que, de por sí, es complejo debido a su enorme riqueza. En ello estamos.

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Es bien sabido que el uso del subjuntivo es algo que trae de cabeza a los estudiantes de español, sobre todo si su lengua materna no es de la familia de las lenguas latinas. Es difícil hacer comparaciones con otros idiomas, como el inglés, el alemán, el ruso, el chino… así que la presencia de este modo verbal les crea estrés y preocupación.

Después de muchos años enseñando español, llegué a la conclusión de que no es muy útil darles reglas y más reglas, intentando que comprendan “qué queremos decir” en español cuando utilizamos el verbo en subjuntivo. Muchas veces, los estudiantes han oído que el subjuntivo sirve para hablar de cosas que no son reales, o que no son seguras, o que son deseos… etcétera.

Desde mi punto de vista, y atendiendo a mi experiencia, lo mejor es hacer que se den cuenta de que el subjuntivo es una forma más y que sigue reglas formales. Del mismo modo que no podemos usar un adjetivo en femenino junto a un nombre masculino, no podemos usar el subjuntivo junto a un elemento que no lo permita… o al contrario.

El tema es muy largo, y no se puede tratar en su extension aquí. Pero con el material del que hablo en este vídeo (y que se puede descargar gratis en este enlace), normalmente consigo que mis alumnos pierdan un poco el respeto casi religioso que sienten por el subjuntivo. Espero que también sirva a todos mis colegas, así como a los estudiantes de español que se pasen por aquí.

Os recuerdo que podéis comentar la entrada, y que también podéis pinchar en “me gusta” y compartirla en vuestras redes sociales. Muchas gracias.

Todos los profesores sabemos que los materiales reales (o con apariencia de serlo) constituyen una herramienta fundamental para la dinamización de nuestras clases. Para los alumnos resultan más motivadores que aquellos otros materiales preparados ex profeso y que yo llamo “de laboratorio”. El problema viene cuando intentamos averiguar de dónde obtener esos materiales de calidad.

Después de muchos años de experiencia, uno va adquiriendo “tablas” y llenando su mochila con una ingente cantidad de fotocopias, archivos escaneados, recortes, etcétera. Aquí comparto algunos de los lugares que constituyen mi primera parada en el momento de buscar material para preparar las clases de español.

Vídeos

Para niveles bajos y medios, suelo recalar en los canales de Youtube de dos profesores/bloggers excelentes, por un lado, ProfedeEle y por otro SergiMartinSpanish. Las ventajas de ambos canales son claras: sus autores son profesores de español, están pensados y hechos para los alumnos de ELE, tratan temas de interés directo para ellos.

Por otro lado, para niveles más avanzados, suelo visitar las webs de Radio Televisión Española y de la Fundación Juan March. En la primera, dentro de su sección «A la carta», encontraremos documentales, programas, series y todo tipo de contenidos del ingente archivo de la radio televisión públicas. La Fundación Juan March es un referente no solo nacional en la organización de ciclos de charlas, coloquios y conferencias sobre temas muy diversos, tratados todos con seriedad y rigor. Este último solo es apto para niveles muy altos (C1 avanzado y C2).

Audios

Para muchos estudiantes, las actividades de audición son frustrantes porque les resultan difíciles de comprender. No obstante, esto no debe ser motivo para dejar de hacerlas ya que la audición es un fuente fundamental de imputs y de ejemplos. Acostumbran al aprendiente a no apoyarse en elementos paralingüísticos, sino a enfrentarse a la lengua por sí misma.

Entre mis fuentes de audio favoritas destacan los podcast de todo tipo. Antes hablaba de los vídeos de la Fundación Juan March, sin embargo este es un recurso relativamente reciente. Su base de audios abarca miles de conferencias de todo tipo que se remontan a los años ’70.

En la misma línea, tenemos el archivo de programas de radio de Radio Nacional de España. Miles de programas de todo tipo entre los cuales seguro que más de uno resultarán interesantes a nuestros estudiantes más avanzados.

Para estudiantes de niveles más bajos, quiero destacar aquí dos podcast. De nuevo, los realizados por el equipo de Profedeele, donde cuentan de manera amena situaciones e historias amenas y fáciles de comprender. Además, podemos acercarnos al podcast hoyhablamos.com, donde encontraremos también situaciones cotidianas que resultarán estimulantes a nuestros alumnos.

Textos

La cuestión de los textos es a la vez la más sencilla y la más compleja. Es sencilla porque el repertorio de textos que podemos llevar a clase es inagotable. Seguro que podremos encontrar textos de todo tipo para satisfacer los intereses de nuestros chicos y chicas. Sin embargo, también es complejo porque requiere un profundo ejercicio de filtrado e, incluso, de adaptación, dependiendo del nivel.

Yo suelo encontrar reportajes muy interesantes en revistas de español a las que está suscrita la escuela donde trabajo. De ellas, me gustaría destacar la revista Punto y coma, editado por Habla con Eñe. En ella, cada número se centra en un tema general, pero la revista tiene mucha variedad de secciones. Además, cada texto va acompañado de actividades de comprensión. Y todos sus números llevan un CD en el que se pueden escuchar las versiones leídas de los artículos, en diferentes acentos de la lengua.

Películas y cortometrajes

Este apartado bien merecería un post entero, dada su enorme amplitud. No obstante, quisiera dejar aquí constancia de varias webs de profesores de español en las que podemos encontrar repertorios de cortometrajes con programaciones didácticas listas para poder usarlas en clase. Entre ellas, voy a destacar dos: en primer lugar, volvemos a la fantástica web de ProfedeEle, que tiene una sección específicamente dedicada a los cortos en la clase de ELE; por otro lado, cuando quiero programar una actividad a partir de una película o de un corto, suelo buscar información en la web de Todoele, donde hay muchísimas propuestas didácticas basadas en estos medios.

Conclusión

Y hasta aquí este repaso a los lugares donde habitualmente me dirijo cuando necesito buscar materiales específicos. Por supuesto, una de las características de los profesores de idiomas es que nos pasamos la vida ojo avizor por si cualquier cómic, artículo, anuncio publicitario o lo que sea pudiera ser llevado al aula, también al “aula online”.

En cualquier caso, mi consejo a la hora de preparar secuencias didácticas es que tratemos de combinar materiales de distinta naturaleza, precalentamiento con un vídeo, cuerpo de la actividad con textos para generar debate, cómics a modo de conclusión… En la variedad está el éxito, y el secreto para que nuestros alumnos mantengan un interés vivo y constante.

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En español, como en todas las lenguas, existe una enorme cantidad de expresiones y de frases hechas. De hecho, tenemos un “género” literario característico emparentado con estas paremias, los “refranes”, muy cercana a los proverbios y a los pensamientos, pero se caracterizan por tener un origen popular. Este tipo de construcciones son tan utilizadas y tan frecuentes que han llegado a caracterizar a personajes literarios, como al famoso compañero de Don Quijote, Sancho Panza, quien las utilizaba constantemente para apoyar sus reflexiones.
Hoy vamos a ver algunas de estas expresiones y nos vamos a centrar en aquellas que comparten la característica común de emplear el nombre de alguna persona y que son de uso bastante común.

Tumbarse a la Bartola.

Después del trabajo, lo que me gusta es llegar a casa y tumbarme a la Bartola.

Esta expresión significa relajarse y no hacer nada más que descansar. No necesariamente implica que uno duerma, incluso que se esté acostado, de lo que se trata es de no hacer nada y descansar.
Tiene su origen en las fechas cercanas al día de San Bartolomé (24 de agosto), cuando van acabando las labores de recolección de las cosechas y los trabajadores podían tomarse algunos días libres.

Como Pedro por su casa.

A los cinco minutos de empezar el trabajo ya estaba yo como Pedro por su casa.

Esta expresión recuerda al hecho histórico de la victoria del rey Pedro I de Aragón, quien consiguió una victoria tan contudente frente a los musulmanes al conquistar los montañosos territorios de Huesca que era como si lo conociera de toda la vida.
Se utiliza cuando queremos decir que alguien se siente muy cómodo en una situación que debería ser nueva para él. Tiene otro significado negativo que es cuando alguien actúa en un lugar como si fuera suyo, cuando no es así.

¿Dónde va Vicente? Donde va la gente.

—¿Qué harás el domingo, vendrás a la fiesta o te quedarás en casa?
—No sé, lo que digan mis amigos.
—Ya, que no sabes qué hacer. ¿Dónde va Vicente…?
—…

En este caso nos encontramos ante un refrán. Este tipo de construcción se caracteriza por estar generalmente formado por dos sentencia paralelas. De hecho, es muy habitual que, cuando las usamos en un conversación, solo digamos la primera parte, ya que son tan conocidas que el resto de los oyente completará el refrán en su cabeza. El tal Vicente parece que no es nadie en particular, sino que se utiliza ese nombre simplemente porque rima con la palabra “gente”.
Este refran se utiliza para querer decir que alguien no tiene criterio propio y que simplemente se deja llevar por lo que hacen o dicen los demás.

Ser de los tiempos de Maricastaña.

Fui a casa de mi abuela y había allí un montón de muebles de los tiempos de Maricastaña.

¿Existió Maricastaña? Pues parece ser que en este caso sí. Se trataba de una mujer gallega que lideró en el siglo XIV una revuelta contra el señor feudal. Ya en el Quijote se utiliza la expresión con el significado de ser muy antigua, igual que otra mucho más conocida, Ser más viejo que Matusalén.

Que si quieres arroz, Catalina.

Le pedí que bajara el volumen de la televisión, pero nada, que si quieres arroz, Catalina.

Esta divertida expresión se utiliza cuando queremos decir que alguien no hace ningún caso a lo que le decimos o le pedimos. Se puede ver una posible explicación a esta curiosa expresión en el siguiente enlace: http://www.yorokobu.es/que-si-quieres-arroz-catalina/

Este repertorio es interminable. Nos dejamos en el tintero muchas otras expresiones, como «Armarse la Marimorena», «Ser más feo que Picio», «No venir ni El Tato», «Por el ineterés te quiero, Andrés», «Talón de Aquiles», «Que lo haga Rita la cantaora»… ¿Conocéis alguna de estas expresiones? ¿Quizá recuerdas alguna otra expresión más que utilice nombres propios? Os animo a compartirlo en los comentarios a esta entrada. No olvidéis pinchar en «Me gusta» y compartirla en vuestras redes sociales.